viernes, 21 de enero de 2011

EIBAR VUELVE A VESTIRSE DE LUTO

La muerte de Javier Alday y Loli Ramos causó un hondo impacto en Eibar. Nadie podía creer que un accidente se hubiera llevado la vida de este matrimonio y mantuviera en estado grave a su nieta. «Javier y Loli eran un ejemplo de cómo había que llevar la jubilación de forma feliz», señalaban ayer sus amigos que apenas podían contener la emoción. Javier Alday, Loli Ramos y sus hijos formaban una familia muy conocida en la ciudad armera. Su simpatía y dinamismo les llevó a contar con muchas amistades. «Siempre se les veía contentos viviendo su jubilación», aseguran sus allegados.
Todos los jueves, el matrimonio llevaba a su nieta Maialen, de seis años, a un centro de Amorebieta que presta asistencia a menores afectados con Síndrome de Down. Por ello, cuando se conoció que un coche Mercedes, conducido por dos aitonas y con su nieta en el interior, había colisionado en Amorebieta, todas las sospechas se centraron en Javier Alday y Loli Ramos. El paso de los minutos sólo sirvió para confirmar los peores augurios.
Javier Alday y Loli Ramos sentían una cariño especial por su nieta. Jugaban con ella casi a diario en la plaza de Unzaga, justo en frente de su casa. Maialen realiza en Amorebieta ejercicios de psicomotricidad, al tiempo que desarrolla un amplio número de actividades.
Alday se jubiló hace año medio, al frente de la dirección de producción de Wat Direcciones, en el polígono Goitondo, en Mallabia, una empresa dedicada a la fabricación y refabricación de sistemas de dirección y sus componentes. Esta firma fue fundada hace más de 35 años. Anteriormente, había trabajo en la empresa Amortiguadores Junior. Jesús María Iriondo, compañero de trabajo de Alday, en Wat Direcciones, señalaba que «Javier era una persona muy activa. Trabajó en Wat durante veinte años. Cuando le he visto a su hija que entraba en el portal llorando me he quedado asustado. Al final me han confirmado su fallecimiento».
Deportista
Iriondo le recordaba también como «un incansable» deportista. Había practicado numerosas disciplinas. «Durante muchos años fue jugador de pala. También le gustaba el esquí hasta que tuvo una lesión de rodilla le llevó a dejar estos deportes, para dedicarse por entero a la natación. Ahora le gustaba mucho nadar».
Javier Alday había iniciado sus estudios en la Escuela de Armería de Eibar. Posteriormente, finalizó ingeniería técnica en Terrasa. A falta de ingenieros en Eibar, encontró rápidamente empleo en firmas de la localidad. Sus primeros trabajos fueron en la fábrica de bicicletas Orbea y después en la de armas Laurona. Alday era una persona siempre dispuesta en participar en las distintas entidades eibarresas. Fue presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de Armeria Eskola en la década de los noventa. El actual presidente, José María Ulazia, señalaba que «era persona muy volcada con su querida escuela. Guardaba un gran cariño y fervor hacia ella».
Ulazia siempre reclamaba la presencia de Alday ante cualquier proyecto de la asociación. Así, la víctima participó hace tres años en el programa 'Bai Industriari', un programa para sensibilizar a los jóvenes para que desempeñaran los estudios técnicos y científicos. «Abrió las puertas de su empresa para que los jóvenes la visitaran y conocieran las técnicas industriales».
En las últimas semanas se encontraba enfrascado en las reuniones preparatorias para organizar los actos del centenario de Armeria Eskola. «Estaba muy ilusionado con lo que estábamos organizando», decía Ulazia.
También había participado en el diseño del proyecto educativo de Armeria Eskola. «Me he llevado un gran disgusto. Alday era una persona muy entrañable que siempre estaba dispuesta a colaborar», afirma Ulazia. Igualmente, había ocupado cargos en el seno de la Fundación Tekniker y colaboraba en la puesta en marcha de proyectos industriales y de nuevos productos de este centro tecnológico. Alday era miembro también de la sociedad Kerizpe, la más antigua de Eibar.
Loli, de Ermua
Su mujer Loli Ramos era natural de Ermua. «Era pura simpatía», afirman conocidos suyos. En alguna ocasión remitía escritos al periódico en los que solicitaba mejoras en los servicios de tren para poder llevar a su nieta a Amorebieta desde Eibar, sin necesidad de utilizar el coche.
Javier solía viajar junto a su mujer a Marbella y Zarautz, donde disfrutaban de periodos de vacaciones. En esta última localidad tenían una casa. Sus estancias en Eibar las dedicaban a estar con sus hijos, Ricardo y Patricia, además de con sus nietos.
Patricia, madre de Maialen, presta su actividad en el área de Servicios del Ayuntamiento de Eibar. El padre de la niña, Mikel Entrena, trabaja en la firma Neurtek. Tienen también otros dos niños, Iker y Nora. «Me he quedado blanca cuando me han comunicado el fallecimiento de los padres de Patricia. Ya es el segundo matrimonio de padres de la cuadrilla que mueren en accidente de tráfico», señalaba Marta Valera, amiga de Patricia.
El alcalde de Eibar, Miguel De los Toyos, también se sumó a la consternación del fallecimiento del matrimonio. «Alday era muy activo. Su hija trabaja en el Ayuntamiento. Después de la muerte de los cuatro jóvenes el pasado año ahora se produce un nuevo accidente, con este fatal desenlace. Una pena».

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un golpe durisimo, la verdad. He leido el texto de prisa para no emocionarme, pero no he visto citada a la tercera hija, Miren.